jueves, 19 de febrero de 2009

Origen e historia

El origen de Valdelinares se remonta al proceso de repoblación y ocupación extensiva del territorio durante la Edad Media que dio lugar a las masías y masadas que colonizaron el territorio municipal, actualmente, la amplia mayoría en estado de abandono. Más concretamente, Valdelinares aparece citado en un mojamiento de los términos entre Valderobles y Fortanete del año 1260. La población de realengo formó parte de la comunidad de aldeas de Teruel, constituyendo ayuntamiento con Valdecabras en 1834.

En cuánto a población, la contabilidad más antigua registra una población de 63 habitantes en 1365, siendo el techo de habitantes de 825 en 1900, momento a partir del cuál ha ido decreciendo los habitantes hasta los poco más de cien, de la actualidad.

La difícil orografía de la zona en que se halla ha condicionado durante siglos de forma negativa los intercambios y comunicaciones entre los diferentes puebles. Un elemento común al resto de localidades de la comarca que ha dado como fruto un valioso patrimonio cultural, natural y ambiental.
El modus viviendi ha estado conformado por la agricultura, prueba de ello los bancales o terrazas que caracterizan su paisaje y la ganadería, la mayor parte en trashumancia, (seis meses al año, en otras tierras, más cálidas) gracias a su riqueza en pastizales y manantiales, hasta época muy recientes. Las veredas se llenaban de rebaños trashumantes, fundamentalmente de cabaña ovina. Valdelinares ya no cuenta con pastores trashumantes pero, los ha habido hasta hace poco tiempo.

Saber más de la trashumancia en Valdelinares.
Algunos de sus vecinos, ahora jubilados, recuerdan como salían con sus ganados a principios de octubre y no regresaban hasta mayo. Ayudados por los perros los pastores conducían el ganado en busca de pastos hacia tierras de Valencia o Castellón. Un viaje que podía durar entre siete y diez días, si las cosas salían bien rodadas. La Vereda Real por la que transitaban tenía 90 varas de ancho. Los privilegios reales permitían a los trashumantes el pastoreo en los pueblos de paso hasta un período de tres días. Por su parte, los pastores estaban obligados a no invadir ningún otro terreno que el dispuesto por las autoridades municipales.

Antiguamente la trashumancia estaba reglamentada a través del Consejo de la Mesta: Junta o Concejo que solía reunirse dos veces al año, con el nombre de: ‘Asociación General de Ganaderos’, para tratar, a escala global, los negocios concernientes a los ganados. La Junta tenía por título: ‘El honrado Concejo de la Mesta’ que gozaba de grandes privilegios relativos a la protección de los ganados, ganaderos y pastores. Esta institución ejercía jurisdicción por medio de presidente – Ministro, siempre del Conejo Real – y de juzgados subalternos en las provincias.

En la actualidad, gracias a los densos pastos en la Sierra de Gúdar, a la modernización de las explotaciones y a la variación en las condiciones climáticas, más benignas, es cada vez más abundante el ganado vacuno que, alimentado de manera natural y ecológica, proporciona una carne de alta calidad, muy demandada por el mercado.

Asimismo, Valdelinares ha sido un lugar de paso para tratantes, ganaderos y comerciantes por lo que siempre ha contado con buenos servicios de posadas tabernas y tiendas. Los lugareños recuerdan un buen numero de comerciantes y taberneros que ya no se encuentran entre nosotros.

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